Carta de cata de galletas artesanas de Pandejuevo, hechas a mano en la Costa da Morte

Acabas de terminar el Camino de Santiago a Fisterra o Muxía, llegas en crucero a A Coruña, o simplemente estás de visita por A Coruña o la Costa da Morte y quieres llevarte algo de aquí. Cada año vemos entrar en nuestro obrador a mucha gente buscando justo eso: un recuerdo de Galicia que no acabe olvidado en un cajón, sino que se disfrute. Y un tarro de galletas artesanas es exactamente eso.

Un trocito de nuestra tierra, hecho a mano

Un tarro de nuestras galletas es un pedacito de Galicia: hechas a mano, en un obrador pequeño de la Costa da Morte y con mucho cariño. Y te seremos sinceros con los ingredientes: usamos de proximidad siempre que podemos, pero también hay alguno que no es fácil de conseguir cerca; ese lo elegimos con el mismo cuidado, buscando la mejor calidad. No es un producto de fábrica con un lazo: es lo mismo que comemos nosotros, metido en un tarro para que viaje contigo.

¿Acabas el Camino en Fisterra o Muxía? Pasa por Cee

Si haces el Camino de Santiago a Fisterra y Muxía, pasas por Cee, en plena Costa da Morte: aquí está nuestro obrador. Es la parada perfecta para premiarte tras las etapas y llevarte un recuerdo del Camino que se come: un tarro de galletas hechas a mano con el sabor de esta tierra. ¿Todavía estás planificando la ruta? Te dejamos nuestras ideas y consejos para el Camino a Fisterra y Muxía.

¿Llegas en crucero a A Coruña? Estamos en la calle San Andrés

Si vienes en crucero a A Coruña, nuestra tienda está a un paseo del puerto, en plena calle San Andrés —una de las calles con más vida y comercio de la ciudad, por la que seguramente pasearás—. Es la parada ideal para llevarte un recuerdo de A Coruña de verdad: nada de imanes, sino dulces artesanos para disfrutar a bordo o al volver a casa.

Para compartir al llegar a casa… o para regalar

Hay quien se las guarda para abrirlas en casa y compartirlas con los suyos, contando por dónde ha andado. Y hay quien las regala: un tarro de galletas es una forma sencilla de decir «me acordé de ti», un pequeño aperitivo para demostrar cariño sin grandes aspavientos.

Y no te vamos a engañar: más de uno nos ha confesado —entre risas— que el tarro «no llegó a casa», porque no se pudo resistir, y que ha tenido que volver a por otro para por fin llevárselo de recuerdo. Lo tomamos como el mejor de los piropos.

Mejor que un imán de nevera

El típico imán acaba, casi siempre, perdido en un cajón. Esto es un souvenir efímero: se disfruta en un momento, de forma consciente, y se queda en la memoria. Lo sabemos porque pasa a menudo: quien recibe un tarro nuestro de regalo muchas veces acaba volviendo a por más, acordándose de quien se lo dio. Un recuerdo que sabe bien y que, además, vuelve.

Qué llevarte

Nuestras galletas en tarro son perfectas para el viaje: aguantan bien y son fáciles de transportar. Algunas ideas:

Sí, viaja en avión (lo hemos comprobado)

Nuestras galletas viajan perfectamente en avión. Al ser un producto sólido, no tendrás problema para llevarlas en cabina o facturadas: siempre bien protegidas y, si van facturadas, eligiendo las que no sean muy frágiles.

Y no solo las galletas: nuestro Pandejuevo (el pan de huevo) ha llegado en la maleta a sitios tan lejanos como Argentina o Canadá, y en perfecto estado —eso sí, recuerda encargarlo con tiempo—. Para que el tuyo aguante igual de bien: envuélvelo bien en film transparente, mételo en un tupper o recipiente rígido y recógelo en tienda en la fecha más cercana posible a tu salida, para que viaje lo más fresco posible.

Dónde encontrarnos

La próxima vez que estés por aquí —terminando el Camino o bajando del crucero— llévate un trocito de Galicia en un tarro. Es el recuerdo que se disfruta… y el que se recuerda.

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